Alba Contreras, especialista en psiquiatría y medicina holística, habla de la importancia del autocontrol, de relajar el diafragma y otras partes del cuerpo para vencer la angustia

La ansiedad es un trastorno psicológico que se presenta frecuentemente en niños y adultos, provocando incapacidades y desgaste energético; es común que se presente en eventos que generan incomodidad, miedo y/o incertidumbre, lo que se puede evitar con tres efectivos y sencillos pasos.

Sobre este tema, Alba Contreras, especialista en psiquiatría y medicina holística dice que trae consigo muchas desventajas, si llega a haber episodios severos, por lo que debe tratarse rápida y efectivamente.

Recomienda aceptar la dificultad, como primer paso, percibiéndola como una reacción a algo que causa en la persona un choque emocional, para ir avanzando en la transformación de esa realidad.

“Al experimentar un fuerte impacto o una situación que genere incomodidad, se puede sentir que el diafragma se paraliza y la respiración se acorta, así como un vacío interior”, destaca entre otros síntomas, lo que provoca el aumento del cortisol, noradrenalina y otras hormonas; asimismo, neurotransmisores que activan el sistema nervioso.

El segundo paso es “asumir la actitud del aprendiz, no hay catástrofe ni fracaso, solo lecciones, lo que significa que no se puede intentar controlar lo externo porque genera intranquilidad”, asegura la especialista al agregar que se debe buscar armonía emocional.

Un aspecto importante es el componente fisiológico que comparte la ansiedad con la respiración, por ende, el tercer paso es una inspiración consciente. “Si estamos ansiosos respiramos arrítmica o superficialmente, pero, si hacemos conciencia sobre este aspecto podremos controlar la respiración y hacerla más profunda, lo que desencadena una respuesta fisiológica de relajación”.

Controlar la inhalación es la clave

Para lograr una relajación adecuada se puede practicar la técnica Pranayama, aconseja Alba Contreras, donde se inhala contando hasta cuatro, se hace una pausa por cuatro segundos más reteniendo el aire, para posteriormente expirar por la boca contando hasta ocho.

La experta comenta que la ansiedad es una estrategia normal de supervivencia adaptativa. “Cuando se hace continua somete al cuerpo a un gran desgaste, por lo que es importante detectar las causas de la misma”. La ansiedad también tiene efectos en el sistema neuromuscular, produciendo contracturas; de allí que, “si se logra controlar la respiración, se puede relajar, no solo el diafragma sino otras partes del cuerpo, como el corazón y también ralentiza las ondas encefalográficas”.

(RedacciónPasante Única/PAULA)