Por: Dr. Roald E. Gómez Pérez

Sentado en mi sofá viendo nuevamente la película “CONTAGIO”, no salía de mi asombro en que algo que hace algunos años era ficción, hoy se torna en la noticia de último minuto. Lo que se inició como un brote en la lejana china, se convirtió rápidamente en una epidemia y hoy hablamos de la gran pandemia. Estos últimos meses no hemos hecho otra cosa que pensar en él, para él y con él.  Y es que  ha trastocado todo los frentes de la humanidad, la economía, la vida social y la política. Dividiremos la era en el antes y el después del coronavirus.

Apartándonos un poco del mundo de la medicina y centrándonos en el ámbito industrial, hablemos un poco del efecto del coronavirus en las empresas. Las pequeñas y grandes  empresas en el mundo se unen para trabajar en pro de las necesidades ocasionadas por el novel coronavirus (COVID-19). Hoy vemos como las diferentes casas comerciales independientemente de su rubro, productores de artículos deportivos, licores, lencería y las grandes casas de moda hicieron un punto y aparte para centrar su producción en insumos de seguridad para el equipo médico y para-médico al frente de esta lucha. La producción se ha centrado en realizar máscaras, protectores faciales, batas y sobretodos que disminuyan el contagio. Esto hace recordar en los momentos álgidos de la segunda guerra mundial, cuando las grandes industrias automotrices dejaron de producir vehículos para producir aviones y tanques en apoyo a la guerra. La escasez a nivel mundial de mascarillas y ropa de seguridad médica hizo el alerta para abrir el compás en miras de las necesidades.

“Tenemos que ayudar”, dijo el presidente y director ejecutivo de Bloom Energy, KR Sridhar, en una declaración del 28 de marzo 2020. “La comunidad no se define sólo por la proximidad física; se está uniendo en un momento de necesidad para actuar en interés del bien común”.

Así las grandes marcas de la moda internacional se han dedicado en los últimos días a la realización de mascarillas y batas. En este sentido Louis Vuitton inició la producción de batas en su taller de PRET A PORTER ubicado en parís. Las cuales son proporcionadas a trabajadores de salud de seis hospitales de París. Similarmente, Carolina Herrera, la firma de alta costura venezolana erradicada en New York, anunció su cambio de producción para dedicarse  a la fábrica de batas y cubrebocas. La prestigiosa marca italiana PRADA, entrego más de 80 mil trajes médicos y 110 mil máscaras. GIORGIO ARMANI convirtió la producción de sus fábricas en overoles médicos, y hasta la fecha esta empresa ha donado alrededor de 2.2 millones de dólares a hospitales europeos.

La popular fábrica de ropa deportiva NIKE, se ha dedicado en los últimos meses a fabricar cascos especiales con válvulas que permiten purificar el aire, según lo planteado por las especificaciones de la Universidad de Oregón. Nike no ha sido la única compañía deportiva en sumarse a la lucha por aliviar la crisis sanitaria que ha generado esta pandemia, New Balance también ha dispuesto sus recursos y esfuerzos para producir máscaras que ayuden a los médicos a mantenerse a salvo en su día a día. Orucase, en California, productora de equipos para ciclistas, apunta en su página web que su experiencia es ahora más adecuada para coser mascarillas faciales. Orucase calcula que pronto podría fabricar más de 500.000 mascarillas faciales por semana.

Las industrias automotrices hacen un déja vu e inicia la fabricación en este caso de respiradores mecánicos. Ferrari estampando  su “caballo a toda máquina” se decida a la realización de válvulas para respiradores. GENERAL MOTORS se asocia con VENTEC LIFE SYSTEMS, para construir respiradores en su planta de Indiana. Similarmente, la Ford y GE HEALTHCARE decidieron producir 50.000 respiradores de bajo costo. Y la COCA COLA para no quedarse atrás decide hacer una donación millonaria para apoyar la lucha contra en COVID 19, la gran pandemia.

Todo este cambio me hace recordar la letra utópica de la legendaria canción de John Lennon, “Imagine” :

“Puedes decir que soy un soñador

Pero no soy el único

Espero que algún día te unas a nosotros

Y el mundo vivirá como uno”

Dr. Roald E. Gómez Pérez. Prof. Titular ULA , Mérida Venezuela